spanish VAIETZE 2013

 La escalera del éxito

 

Iacov soñó con una escalera; una escalera con el pie firme en la tierra y la cabeza tocando el cielo. Los ángeles subían y bajaban por esta escalera. Hay varias interpretaciones para este sueño; una de ellas es que los ángeles subían y bajaban dentro de Iacov (עולים ויורדים בו ביעקב ולא בסולם – Bereshit Rabá 62). La escalera se encontraba dentro de Iacov, su cabeza llegaba hasta el kisé haKavod, el Trono Celestial. Del mismo modo, cada persona posee una “escalera” en su interior (Zóhar Mishpatim Raaiá Mehemná). Cabe preguntar: ¿por qué el proceso de crecimiento de la persona en este mundo se compara al ascenso por una escalera? ¿Por qué no al cruce del mar en bote de remos o a caminar por una cuerda sobre un turbulento río? Además, ¿por qué en este preciso momento Iacov necesitaba tener semejante sueño?

Iacov sabía que debía dar origen a las 12 tribus. En este momento, tras catorce años de vivir bajo peligro de vida acosado por su hermano, el más fuerte guerrero del mundo y después de haber sido saqueado por su sobrino Elifaz, Iacov se había quedado hasta sin una prenda de vestir. Debía ahora encontrar una esposa que aceptara casarse con él, que no tenía nada para ofrecer como dote. Lo único que poseía en este momento, era su bastón. ¿Cómo habría de crecer así, y convertirse en el próximo Patriarca? ¡Ya tenía 63 años y ni siquiera había comenzado!

Estoy seguro de que Iacov no estaba impaciente. Aun así, Di-s le estaba indicando que se encontraba en el buen camino para convertirse en el tercer Patriarca. Di-s le estaba diciendo que no debía temer. De hecho, Iacov no temía por su vida tanto como lo que temía de no lograr cumplir la voluntad Divina de traer las tribus al mundo y encaminarlas para convertirse en las “Tribus de Di-s”. Pasemos, entonces, a estudiar el mensaje que la escalera nos quiere transmitir.

Para prosperar en la vida, la persona necesita soñar. Necesita prever cómo le gustaría que las cosas se dieran y qué le gustaría hacer. Pregúntate a ti mismo: ¿qué es lo mejor que me puede pasar en la vida? ¡El cielo es el límite! (ראשו מגיע השמימה – la cabeza de la escalera llegaba hasta el cielo) Bueno, esta es la parte más divertida, ahora demos un paso más adelante; subamos un peldaño más.

Muchas personas cometen el error de pensar en su forma de vida ideal como si fuera un “proyecto”. Los “proyectos” causan stress, mientras que las acciones, no. Es imposible llevar a cabo todo un proyecto a la vez; pero lo que sí uno puede hacer es realizar una acción específica. Ser perseverante en realizar cada vez la próxima acción que te acerca a la meta, termina resultando en un “proyecto” completo. El éxito no es tangible, sino sólo el “resultado”. Lo único que uno puede hacer es una acción específica; si la persona se concentra en hacer el resultado y no la acción específica, termina sin hacer las acciones correctamente y sin lograr su objetivo. Tomemos como ejemplo el estudio de una página diaria del Talmud, daf haiomí, para completar el Shas. Si uno realmente quiere terminar todo el Shas, debe estudiar un folio por vez. Para él, hoy no debe existir nada fuera del folio del día. Estudiar sólo para terminar, no es estudiar. Cada daf, cada folio, es un objetivo por sí mismo. Es verdad que es importante fijarse metas y tener aspiraciones. Pero más importante aun es vivir el “ahora”, el presente, mientras uno estudia; al igual que una persona subiendo por la escalera debe concentrarse en el presente y no en lo que está más allá. El próximo peldaño que me toca subir no es menos importante que el último y más alto escalón de la escalera.

Existe una sola forma de realizar el sueño que uno se previó. Del mismo modo que es imposible saltar hasta la cabeza de la escalera de una vez, también es absurdo que uno alcance lo que realmente aspira en su vida tratando de dar un enorme salto directo hasta la meta final. La única forma de prosperar es buscando el próximo peldaño, el próximo paso en el camino; y subirlo. El éxito se encuentra en el próximo peldaño. Así de simple. Búscalo y súbelo. No puedes subir más de un escalón por vez. Y así como para poder subir a una escalera, esta debe estar bien fijada en el suelo (סולם מוצב ארצה), también hace falta tener los pies en la tierra para poder prosperar. Es decir, uno debe conocer la realidad de sus necesidades, sentimientos, deseos, fortalezas y debilidades; en resumen: debe conocerse a sí mismo. Pues la única forma de crecer es mediante tu propia escalera. No puedes crecer tratando de ser otra persona o copiando sus acciones. Observar a los demás es bueno sólo para imaginar el resultado al cual aspiras llegar. Pero camino a esto, lo único que vale es el próximo peldaño en tu propia escalera.

Mucha gente trata de crecer en diversos aspectos de la vida, pero cuando no logra lo aspirado se desanima y cae a un nivel más bajo que el que tenía antes de comenzar. (En su testamento, el Rivash escribe que el yiétzer hará trabaja muy duro para deprimir a la persona. No hay nada más deprimente que escuchar esa voz interna repitiendo una y otra vez que has fracasado.) Espero que la siguiente escalera ayude a la gente a crecer. Antes de abordar tu próximo peldaño, revisa mentalmente tu ESCALERA:

E. Específico. Pregúntate a ti mismo cuáles son las cosas específicas que realmente eres capaz de hacer y que te pueden ayudar a alcanzar la meta.

S. Singular. Sé tú mismo. La vida es demasiado corta para ser malgastada en tratar de ser otra persona. Piensa si tu próximo paso y acción está bien adecuado a tu vida, a ti, o si se trata simplemente de algo copiado de otros.

C. Cariño. Para prosperar, necesitas encariñarte de lo que estás haciendo. El primer día probablemente te sea difícil, pues cualquier cambio requiere de un período de adaptación. Pero para que un cambio sea duradero, debe ser algo que te gusta hacer.

A. Alcanzable. Aquello que has identificado y determinado para ser tu próximo paso, ¿está realmente a tu alcance? ¿Puedes realmente llegar allí desde donde te encuentras parado?

L. Limitado. ¿Puedes expresar tu próxima acción o meta en términos de corto plazo? Es decir, ¿podrás medir sus resultados hasta el final del día o de la semana? Se debe transformar las emociones y sentimientos, como ser la felicidad, en algo limitado y posible de medir. Establecerse un criterio para evaluar los logros emocionales ayuda a verificar si uno realmente está progresando. (¿Estuve sonriendo más en estos días?)

¿… ERA O NO?

Y siempre recuerda las cañas de bambú. El bambú es una de las plantas de más rápido crecimiento en el mundo: aproximadamente un metro por día. ¡El bambú puede crecer hasta treinta metros en seis semanas! Sin embargo, así lo ve el espectador, ¡pregúntale a quien lo plantó! Para que crezca, necesita regarlo constantemente durante cinco años sin gozar siquiera de un indicio de crecimiento. De pronto el quinto año, en un abrir y cerrar de ojos, crece treinta metros. Durante aquellos primeros cinco años se estuvo desarrollando un enorme sistema de raíces, para que este asombroso crecimiento sea posible.

Para realmente notar un cambio en sí misma, un cambio que termina haciéndose innato, la persona debe ser perseverante y hacerlo por al menos treinta días. Recién entonces puede mirar atrás y ver si con este llegó a algún lado o no. Esta medida se aprende de las leyes de las plegarias concernientes a una persona que no está segura si dijo o no משיב הרוח o מוריד הטל. Pues recién después de treinta días de haber constantemente cambiado a la versión correcta uno adopta naturalmente la nueva frase.


Amor verdadero


El pasuk que trata acerca del amor de Iacov por Rajel, puede dejarnos un tanto perplejos; pues al describir los siete años que Iacov debió esperar para casarse con Rajel, la Torá nos cuenta que “fueron para él como poco días, debido a su amor hacia ella” (Bereshit 29:20). ¿Acaso no es al revés? Cuando una persona ama a otra, o quiere algo, pero por algún motivo debe contenerse, el resultado más común es una insoportable espera. Por ejemplo, cuando una boda se debe postergar, normalmente se despierta una gran ansiedad hasta el día esperado y el tiempo parece pasar más lento que siempre. Entonces, ¿cómo es posible que debido al gran amor que sentía Iacov por su futura esposa, Rajel, los años transcurrieron “como pocos días”?

Rabí Eliahu Lopian zt”l solía explicar que muchas personas malinterpretan el verdadero significado del amor. El amor no debe ser visto como una experiencia placentera en compañía de una persona con quien es agradable estar. El verdadero amor es el sentimiento de querer dar y asistir, o complacer y dar gusto a la persona a quien se ama. De hecho, esta es la verdadera definición del vocablo hebreo אהבה – amor; que proviene de la raíz הב – dar. Amar es un verbo, una acción, no una experiencia o un estado de ánimo. “Estar enamorado”, no es en absoluto un concepto judío; por lo general, “enamorarse” no es una elección tomada por la persona. Por el contrario, el amor al que se refiere la Torá es una elección.

Los siete años que Iacov trabajó por Rajel se le pasaron como si fueran pocos días, dado que el amor de Iacov a ella era para ella – y no para sí mismo. Por el contrario, cuando la persona espera el placer, siete años le parecen una eternidad. Cuando una persona está “enamorada”, es decir, no con la interpretación de la Torá; cada día que pasa sin la compañía de su amado, es como un día en prisión. En base a esto entendemos que el pasuk nos viene a enseñar que el amor de Iacov por Rajel era de un carácter espiritual.

¿Cómo puedes darte cuenta si tu amor es un “enamoramiento” o amor verdadero? Aquí va una prueba:

Si el profeta Eliahu habría de aparecerse justo antes de tu boda para revelarte que tu mejor amigo sería un marido mucho mejor que tú para tu “pretendida”, ¿qué harías? ¿Acaso tu amor por la persona quien creías destinada para ti te impulsaría a revelarle lo que Eliahu Hanaví  te acaba de decir?

Iacov hubiera revelado el mensaje, pues ese era el carácter de amor desinteresado que sentía por Rajel. Él sólo quería dar. Él sólo quería crecer junto a su esposa y formar una familia que esperaba cumpliera la Voluntad Divina. Este es un amor verdadero, un amor judío.


Bien adentro del Kéver Rajel

 

De acuerdo a una opinión del Midrash, Rajel falleció antes que su hermana Leá, por haberse adelantado a su hermana mayor en un momento crucial de sus vidas (Bereshit Rabá 74): Cuando Iacov les pidió permiso a sus esposas, Rajel y Leá, para abandonar la casa de su padre y mudarse con la familia a Éretz Israel, Rajel fue la primera en hablar y asentir. El Midrash implica que su muerte al dar a luz en el camino de regreso, cerca de Bet Léjem, debe ser visto como un castigo por no dejar a su hermana mayor hablar primera.

¿Cómo concuerda esto con la explicación completamente diferente, proporcionada por otro Midrash acerca del momento y lugar de la muerte de Rajel (Pesikta Rabati)? Allí encontramos la famosa descripción del profeta Irmiahu (cap. 31) acerca de Rajel llorando por sus hijos que salían al exilio luego de la destrucción del primer Templo Sagrado.

¿Por qué fue enterrada Rajel en Bet Léjem y no en la cueva de Majpelá? Di-s ordenó a Iacov enterrarla allí, pues en el futuro, el Templo sería destruido y los Judíos habrían de salir al exilio… En el camino habrían de pasar por la tumba de Rajel y rezar allí. Entonces, ella se levantaría a pedir misericordia frente a Di-s: “Señor del Universo, atiende a mi llanto y apiádate de mis hijos, o recompénsame por la difícil prueba que debí atravesar al no revelarle a Iacov que se casaría con Lea (en mi lugar) y librarla a ella de la vergüenza”. Inmediatamente, Di-s escucharía sus plegarias…

Este Midrash implica claramente que el motivo por el cual Rajel falleció primera y no fue enterrada en Mearat Hamajpelá – sino en la ruta del exilio Judío, en la ciudad de Bet Léjem – era para que en el futuro pudiera pedir por sus hijos y redimirlos. ¿Cómo, entonces, terminamos de entender el Midrash citado al comienzo, que su muerte prematura fue un castigo por anteponerse a su hermana mayor y no cederle la prioridad del habla?

La respuesta la escuché de un huésped en la mesa de Shabat: sabemos que los Avot cumplían todas las mitzvot de la Torá, pero sólo en Éretz Israel (Rambam). Es por ello que, una vez fuera de Israel, al asentarse temporariamente en la casa de Laván en Padán Aram, Iacov consideró correcto casarse con dos hermanas. Con este dato concuerdan ambos Midrashim, pues Iacov sabía que no permanecería casado con las dos hermanas una vez que cumpliría la orden Divina de regresar a Éretz Israel. Por ende, al consultar con sus esposas antes de mudar a toda la familia a su país de origen, su pregunta iba mucho más allá de un asentimiento para empaquetar las valijas. Él les estaba preguntando si estaban dispuestas a poner sus vidas en juego. Rajel, al hablar primera y dar su consentimiento, estaba de hecho sacrificando su propia vida para este propósito tan sagrado. Es por ello que fue enterrada al costado de la ruta al desierto, pues ella es la única de entre los Patriarcas y Matriarcas que puede decir: “yo entregué mi vida a fin de que mi marido tuviera el mérito de habitar en la Tierra de Israel. ¿Cómo no habrás Tú de permitirles (a mis hijos), retornar allí?”

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Shabbat Shalom, Yosef Farhi


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