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Spanish Parashat Balak

Leiluy NishmaT : Moshe Ben Hazira, Letife Bat Farida,Eduardo David Ben Leah

1.Los Elementos De Uuna Nacion

BILAAM Y ABRAHAM: DOS EXTREMOS DEL ESPECTRO

La famosa Mishná en Avot enseña que quien tiene un mal ojo, un espíritu arrogante y un fuerte deseo de conseguir placer y materialismo es un discípulo de Bilaam. En contraste, quien tiene un buen ojo, un espíritu humilde y dominio de sí mismo es un discípulo de Abraham (cap. 5). Detengámonos un momento y preguntémonos por qué Abraham y Bilaam son elegidos por el Taná para representar dos extremos del espectro. ¿Acaso Moshé o Aharón no serían también un perfecto y adecuado ejemplo de un mentor de estos tres rasgos positivos? ¿Y acaso el Faraón o Laván no servirían también como un mentor de estos rasgos negativos?

El hecho es que los mismos nombres Abraham y Bilaam ya sugieren un contraste. En hebreo, el nombre Bilaam comunica el concepto del bli am – sin una nación. El nombre Abraham, por el otro lado, significa Ab Hamón Goim – el padre de muchas naciones. De hecho, la historia lo confirma: tanto la nación islámica como la cristiana rastrean sus raíces hacia Abraham. Los sobresalientes rasgos de Abraham – según fueron enumerados arriba – bien podrían ser las llaves de su éxito final en “la construcción de una nación”. Bilaam, por el otro lado, personifica el poder no de construir sino de destruir. Con sus tres sobresalientes rasgos negativos, él fue la obvia elección del rey Balak cuando este quiso destruir a los judíos. Echemos un vistazo a los tres rasgos clave identificados por el Taná en Pirkei Avot y veamos cómo se aplican tanto a nivel nacional como personal.

Persecución del placer
Dijo el rey Salomón לתאוה יבקש נפרד (משלי יח’ א’). Rabeinu Ioná explica (en Shaarei Teshuvá) que cuando alguien en una relación persigue el materialismo, esencialmente está buscando ser un solitario. Cuando las relaciones son construidas sobre los intereses comunes de ambas partes de perseguir el placer y el materialismo, su relación sólo puede durar cuanto dure la diversión. Una vez que la diversión acabe, la relación seguramente se marchite. Además, cuando uno se centra en sí mismo, las necesidades de la otra persona son fácilmente pasadas por alto. Las únicas relaciones que perdurarán – especialmente en el matrimonio – son aquellas en las cuales ambos cónyuges compartan metas y ambiciones de vida. Así, podemos ver cómo el énfasis de Bilaam de conseguir placer actúa en contra de cualquier unión de largo plazo.

A nivel nacional, la búsqueda de placer y el egocentrismo pueden destruir aún la mejor de las economías. Ni un arreglo rápido ni un presidente carismático pueden arreglar las cosas. Lo que puede funcionar es un cambio desde el “enfoque de Bilaam” al “enfoque de Abraham”. Abraham fue el epítome de la benevolencia, saliéndose de su camino para vivir en un desierto con una tienda abierta a todos los transeúntes tal que esté allí cuando la gente más lo necesite – y sin esperar ninguna retribución. Sólo con esta ética puede una nación ser construida y perdurar.

Espíritu arrogante
Otra tendencia que puede destruir cualquier nación o relación es la arrogancia, la cual se deriva de una exagerada sensación de importancia personal. Si un esposo (o esposa) cree que es mejor que su cónyuge, esto sólo puede causar una distancia entre ellos. Es importante sentirse importante, pero no sentirse más importante que otros. Mientras Bilaam es el arquetipo de la arrogancia y la importancia personal, Abraham es exactamente lo opuesto. Él le pedía a los visitantes que querían agradecerle por su comida y hospitalidad que le agradezcan a Di-os en cambio.

Mal de ojo
Bilaam quiso dañar a los judíos en el desierto desencadenando su “mal ojo” contra ellos, como explicaremos. Pero no pudo hacerlo. (כד’:ה’) וירא ישראל שוכן לשבטיו. .. מה טובו אוהלך יעקב משכנתיך ישראל Cuando vio las entradas de las tiendas israelitas que no se enfrentaban unas a las otras, proclamó: “Cuan buenas sus tus tiendas, Iaakov; tus residencias, Israel”. ¿Qué era tan importante sobre la organización de las tiendas de Israel que obligó a Bilaam a expresar una bendición en vez de la maldición que quiso emitir?
Para entender la dinámica aquí, debemos entender primero un poco sobre el mal de ojo.
Uno se arriesga a despertar el mal de ojo si se jacta sobre su éxito ante otra persona. Esto suena místico, pero en verdad no es más místico que la telepatía mental. No podemos desestimar el daño causado en cualquier comunidad por cómo uno se jacta sobre sus éxitos y posesiones ante otro que no tiene ninguno de ambos.

El resultado del mal de ojo podría ser la pérdida de esos recursos, lo que despierta una pesadilla adicional. Aquellos que solían tener dinero y se ostentaban de ello, ahora intentan conciliarse con la nueva realidad. Si tan solo hubieran sido más cuidadosos, ¡cuánto más fácil hubieran sido sus vidas hoy! Trágicamente, tratarán de continuar viviendo en un estándar al que saben que no pueden volver. Para ello, se encontrarán pidiendo dinero prestado sin un plan realístico de cómo devolverlo (lo que equivale a borrar según la Torá). Alternativamente, pueden disminuir su estilo de vida y agachar sus cabezas por vergüenza, y/o abandonar su grupo de su clase social. Ambas alternativas son insoportablemente dolorosas, a veces causando familias e incluso comunidades que se alejen.

Con todo su malvado corazón, Bilaam quiso infligir esta suerte en nuestra nación. Quiso señalar a los judíos y reclamar que también ellos alardean y se jactan de sus éxitos. Pero tras ver que las entradas de sus tiendas no se enfrentan unas a las otras, se dio cuenta de que nadie estaba tratando de hacer resaltar su estándar de vida, y que nadie intentaba mantenerse al día con el Jonas. Aquellas personas bendecidas con riqueza siguieron el gran ejemplo de Abraham, de usar todos sus recursos de exceso para ayudar a otros.

Una similitud
Abraham y Bilaam sí compartían un rasgo: el compromiso energético de sus ideales.
Cuando Di-os le otorgó a Bilaam perseguir su misión, lo hizo con prontitud, ensillando su burro temprano al alba. Él esperaba no sólo detener al pueblo judío en su camino, sino también embolsarse una enorme recompensa del rey Balak. En contraste, cuando Dios le pidió a Abraham que sacrifique a su único hijo – todo su futuro – lo hizo con la misma prontitud. Por más que Abraham estaba por ver sus sueños destrozados y estaba por perder todo lo que le era querido, siguió adelante sin vacilación, a la salida del alba. Además, lo hizo con la alegría interna de servir a Di-os – en las palabras del piut: עין במר בוכה ולב שמח (el ojo llorando con amargura, pero con un corazón contento).
Si queremos que el mundo sea un mejor lugar para vivir, no hay mejor para hacer que seguir los caminos de nuestro patriarca Abraham, y cultivar dentro nuestro un ojo bueno y generoso, un espíritu humilde y un autodominio que nos proteja de los excesos autodestructivos.

2. El amargo regusto de la miel
לא תאר את העם כי ברוך הוא (במדבר כ”ב: י”ב)
No maldecirás al pueblo, pues es bendito. (Números 22:12)

Cuando Bilaam escuchó que los judíos son una nación bendita, le dijo a Di-os: “Si son benditos, permíteme bendecirlos”. El Santo Bendito Sea le respondió negativamente: “No necesitan tu bendición porque ya están bendecidos”. Rashi explica esta respuesta citando el dicho popular acerca de la avispa: “no quiero ni tu aguijón ni tu miel”.

Aplicando esto a tiempos modernos, vemos que hay dos maneras en las que el futuro del pueblo judío puede ser amenazado. Una manera, por supuesto, es a través del aguijón de nuestros enemigos. Hemos sentido esto recientemente durante el holocausto, cuando un tercio de nuestra nación fue desvanecido. Pero hay otra amenaza, la amenaza de la miel. La miel de las naciones gentiles que nos hospedan – su amabilidad y aceptación – pueden al fin y al cabo amenazar nuestro futuro aún en mayor medida que el aguijón. Como Rabi Noach Weinberg zt”l notó, ¡hemos perdido más judíos por los casamientos mixtos en Estados Unidos que los que perdimos en el holocausto!

Por su puesto, debemos aceptar que estamos aún en el exilio y mostrar respeto y apreciación a los gentiles que nos hospedan en sus países. Aunque, si nos acercamos demasiado, y lo que es dulce para ellos se vuelve dulce para nosotros, entonces nuestro pueblo estará en peligro de perder tanto su identidad como su futuro.
*
Levantamos una copa de vino y cantamos en la noche del Séder de Pésaj:
שבכל דור ודור עומדים עלינו לכלותנו
והקדוש ברוך הוא מצילנו מידם
(En cada generación, se paran contra nosotros para eliminarnos. Pero el Santo Bendito Sea nos salva de sus manos).

Hubieron muchas personas malvadas a través de las generaciones que intentaron deshacerse de nosotros. Algunos lo mostraron, otros no. Sin embargo, debemos resguardarnos frente al נשיקה (beso) tanto como nos resguardamos de laנשיכה (mordedura).
Esta gran verdad sobre la supervivencia judía se aplica no sólo a no ser extremadamente amigables con nuestros pares y vecinos gentiles. También se aplica a construir nuestros valores de vida acorde a las mismas líneas “dulces” como las de ellos. Ciertamente, si queremos apreciar la miel en nuestros valores y nuestra forma de vida, deberemos desarraigarnos de varios de los valores no judíos que pueden haberse filtrado en nuestra orientación. No es una tarea fácil porque esos valores ajenos pueden haberse filtrado por los canales más sutiles: películas, canciones e incluso propagandas.

3.CUANDO NO PUEDO DECIR “NO PUEDO”

En una ocasión, Rabí Moshé Feinstein zt”l se demoró en salir a una convención de Agudas Yisrael por un hombre que estaba rezando en el pasillo. La ley indica que uno no debe pasar por enfrente de alguien que está en medio del rezo silencioso (Shemoneh Esrei). Entonces Rab Moshé se quedó allí esperando pacientemente con sus alumnos hasta que el hombre terminara sus rezos. Sus alumnos se sorprendieron acerca de su estricta conducta siendo que existe una opinión que dice que uno puede ser menos riguroso cuando hay una persona rezando en un lugar donde está bloqueando la libertad de movimiento de otra gente. ¿Por qué entonces Rab Moshé no se apoyó en esta opinión, especialmente teniendo en cuenta que mucha gente lo estaba esperando en la convención? Él explicó que no se podía mover porque había una pared de ladrillos bloqueando el camino. O sea, se dio cuenta que la presencia de Di-os está enfrente de quien reza.

Quiero usar esta conocida historia como un modo para conseguir manejar uno de los temas clave de la porción de la Torá de esta semana, Parashat Balak. Concierne el significado de las palabras sobre las cuales nos apoyamos tan seguido: No puedo…

Cuando el rey Balak le pidió a Bilaam que maldiga a los judíos, aquel le contesto que incluso si se le pagara con todo el oro y la plata de los tesoros de la casa de Balak, “él no puede” transgredir la palabra de Di-os. A pesar de la muy buena excusa de Bilaam, Balak se enfureció. Nos preguntamos entonces: ¿acaso no pudo entender que algunas cosas son imposible?

La respuesta dada por Rab Shimshon Pincus zt”l es que hay dos tipos distintos de “no puedo”. Un tipo es simplemente la declaración de un hecho, tal como, “no puedo saltar y tocar el sol”. Así es como uno expresa que es verdaderamente incapaz de hacer algo por más ganas que podría tener. Pero hay otro tipo de “no puedo”, tal como “¡no puedo a una fiesta de corbatas usando un vestido de baño!”. Esta no es una respuesta final, no es absoluta. Si alguien le ofreciera diez millones de dólares a quien se atreva a asistir a la fiesta de corbatas usando un vestido de baño, algunas personas podrían fácilmente cambiar su “no puedo” por “¡puedo!”. Por el otro lado, obviamente, el “no puedo tocar el Sol” no va a cambiar aún si se le ofrece veinte millones de dólares.

Cuando Bilaam le dijo a Balak que no podía transgredir la palabra de Di-os, Balak, entendió que se refería a que si se le ofreciera suficiente dinero, el “no puedo” cambiaría a “puedo”. Obviamente se frustró cuando se dio cuenta que cuando Bilaam dijo “no puedo”, se refirió a que verdaderamente era incapaz debido a la oposición de Dios. En verdad, Bilaam no necesitaba un jugoso cheque de Balak para motivarlo a maldecir a los judíos. Los odiaba a ellos no menos que Balak, y quería que desaparezcan. Pero Bilaam entendió que transgredir la voluntad de Di-os equivalía a saltar y tocar el Sol.

Al Dr. J, el jugador de básquet que inventó el golpe dunk, se le pregunto, “¿crees que es posible que saltes y toques la parte superior del tablero también?” Su respuesta fue: “¡Pon un billete de veinte dólares allí arriba y lo descubriremos!
Si la discusión de arriba te hace sonar las campanas, ¿puedo sugerirte que te tomes unos minutos para hacer el siguiente ejercicio breve? Yo mismo lo encuentro muy útil:
Anota todas las cosas en la vida sobre las cuales dices: “No puedo”. Luego pregúntate cuál de las dos definiciones de la palabra imposible de abajo es más cercana a tu modo de pensar:
1) Una acción que nunca nadie hizo y nunca nadie hará.
2) Una acción tan regulada por tu sistema de valores que ningún otro valor en el mundo puede influenciar tu percepción de ella.
La diferencia entre las dos, por supuesto, es que la segunda definición puede estar sujeta a cambios para la mayoría de la gente. No para Rab Moshé – para quien su supremo valor era no transgredir ningún precepto de Di-os y reconocer a Di-os en donde esté.
Si reunimos suficiente constancia y dedicación, lo que a veces consideramos que es imposible o fuera de nuestras posibilidades podría terminar probándose ser realizable. Esta revelación nos puede abrir nuevos horizontes para todos.

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