spanish – yom kippur

UN ACCESO DIRECTO AL PERDÓN

 

No nos quedan muchas horas hasta el sellado de nuestro destino para el año entrante. No podemos darnos el lujo de tomarnos unas vacaciones, lo cual pone en tensión a varios de nosotros. ¿Cómo lograremos completar nuestra “agenda de teshuvá” antes de Iom Kipur?

Los Sabios nos enseñan que existe una especie de acceso directo: כל המעביר על מדותיו מעבירין לו על כל פשעיו Ligeramente traducido, esto significa que si una persona deja pasar sus tendencias naturales (midot) y perdona a quienes le hacen el mal, Di-s pasará por alto todos sus pecados (Rosh Hashaná 17a). Di-s está dispuesto a juzgarnos del mismo modo que nosotros juzgamos a los demás; si tratamos a los demás con rigurosidad, así es como Di-s nos tratará a nosotros. No se trata de un castigo, sino que es la forma más precisa de efectuar justicia. Las acciones de cada persona son juzgadas de acuerdo a su percepción y sus criterios. (Curiosamente, esto puede resultar en una situación en la que dos personas con idénticos méritos y pecados reciben un veredicto totalmente diferente.)

De todos modos, no es así de simple. Rabí Jaim Friedlander nos recuerda que este “atajo” no es apto para aquel que perdona a aquellos sobre quienes él / ella no tiene ningún poder. Sino que se reserva para la persona que tiene poder sobre quien le hizo algo malo – tal como un empleador o maestro frente a un empleado o alumno – y de todos modos le perdona. Cuando una persona impotente hace la vista gorda frente a quien le hizo un mal, esto no se considera haber superado una tendencia natural. Permítanme detallar un poco más.

El enojo, por ejemplo, es un lugar donde las midot (tendencias y cualidades naturales) son claramente visibles. ¿Por qué nos enojamos? Generalmente el enojo aparece cuando uno siente que lo despreciaron a él o a sus principios. ¡Exactamente así nos miden a nosotros: hasta qué punto estamos dispuestos a perdonar y dejar pasar! Quizás este sea el motivo por el cual la palabra ‘midot’ también significa ‘medidas’, pues al enojarse la persona demuestra dónde se encuentran los límites de su resistencia. A la larga, a través de las midot la persona revela cuán lejos puede llegar en su crecimiento espiritual para el futuro.

Es sumamente importante controlar las midot, no sólo por ser promotoras de nuestra mala conducta en el pasado, sino porque ellas también dictan cuál será nuestra conducta en el futuro. Es por ello que en Iom Kipur se nos juzga por nuestras midot, y es por eso que HaShem perdona a quien domina su enojo. Pues esa persona ha superado sus midot y en su esencia ya se ha convertido en un nuevo ser. Para él o ella, el mal comportamiento pasado ya no es una indicación segura de una mala conducta en el futuro.

En Iom Kipur, el Satán atestigua sobre una conducta angelical en los Judíos por haber superado el enojo y dejado pasar las ofensas acontecidas. Pues al ser capaces de entender y aceptar, demostramos un comportamiento angelical, y ya no somos juzgados de acuerdo a la pequeñez de nuestros propios “criterios y principios”.

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Los días entre Rosh Hashaná y Iom Kipur son un momento en que Di-s está especialmente cercano a nosotros y es fácil clamar a Él:  דרשו ה’ בהמצאו קראוהו בהיותו קרוב  ¿Dónde podemos encontrar a Di-s? El Baal Shem Tov ofrece un enfoque jasídico basado en el pasuk: שויתי ה ‘לנגדי תמיד (coloco a Di-s delante de mí en todo momento). El término לנגדי (frente a mí) también se puede traducir ‘contra mí’. Di-s puede encontrarse contra ti, en tu “adversario” – en la persona que sientes tanta dificultad para tratar con ella. Di-s puso esta molestia en tu paso para ver cómo lidias con ella… Y Él está allí tomando nota…

Este es el secreto oculto en las Selijot y en la repetición de los Trece Atributos Divinos. El objetivo de la repetición de los Trece Atributos de Misericordia es ayudarnos a asimilar y ser conscientes de que la grandeza de Di-s se halla en Su búsqueda de una forma de perdonarnos. Es nuestra obligación emular a Él y Sus Atributos de Misericordia, como dijo cierto disertante: Di-s nos envía molestias para que podamos dejarlas pasar y así entendamos Su grandeza al dejar pasar nuestros pecados.

Quizás también sea este el secreto oculto en la mikve y la costumbre de sumergirse en ella en la víspera de Iom Kipur. Hay un viejo refrán que dice: Si bien la tristeza no es un pecado, puede llevar a la persona mucho más lejos de Di-s que el peor de los pecados. Un refrán jasídico dice algo similar acerca de la mikve: Si bien sumergirse en la mikve no es una mitzvá, puede acercar a la persona a Di-s mucho más que la mitzvá más grande. La mikve puede ayudar a la persona a controlar su enojo. El valor numérico de la palabra mikve (מקוה) es igual a 151, casi idéntico al valor numérico de כעס (enojo). ¿En qué se relacionan?

La mikve es un lugar donde uno se purifica, lo cual se logra sólo si uno está totalmente sumergido en el agua; cualquier separación entre la piel y el agua descalifica la inmersión. Aun así, de acuerdo a la halajá, sólo algo que uno es minucioso en quitar de su piel se considera una separación. Simbólicamente, la mikve le enseña a la persona a no enojarse e indignarse por cualquier cosa que podría causar una separación entre él y los demás. No hay divisiones: yo soy una persona desinteresada. Este es el acceso directo al perdón de Iom Kipur.

 

Iom Kipur y MONTER JIBEL

 

Durante las vacaciones de verano, un día fuimos con mis hijos a dar un paseo en jeep por el desierto de Judea. El conductor y guía nos llevó a la cima de una montaña que los árabes llaman “Jibel Monter” (Monte Monter). Al salir del jeep, el guía señaló el monte Scopus a la distancia; según él, nos encontrábamos en la montaña de suma importancia para la avodá de Iom Kipur – la montaña desde la que se lanzaba al chivo expiatorio (“Azazel”) en los tiempos del Bet Hamikdash. Era un día despejado, y yo me di vuelta para observar la magnífica vista de Jerusalén, luego dirigí mi vista nuevamente hacia abajo, al acantilado rocoso. Analizando el precipicio y todas las otras montañas que se elevan a su alrededor sobre la hermosa vista del mar Muerto, no lograba apartar mi vista de la impresionante caída. Curioseé en voz alta, como para el guía pudiera oír: “¿No sería este un lugar ideal para hacer alpinismo?”. Hasta podía imaginarme el anuncio publicitario: ¡Encara al Satán y salta desde la cima del Azazel! El guía reaccionó con sorpresa y me dijo que incluso las personas no religiosas sienten algún tipo de pánico con respecto a esta montaña y no utilizarían un lugar tan serio para entretenimientos.

Procedí a preguntarle si el lugar atrae a los turistas, a lo cual respondió irónicamente: “Dentro de algunos días comienzan las vacaciones de verano para la comunidad ortodoxa y esto punto se convierte en una parada turística para todos los jeeps de esta zona del desierto. Cada quince minutos se lleva a cabo aquí un minián para Minjá“. De todos modos, por el momento, nosotros éramos los únicos a la vista. Respiré profundamente mientras una sensación extraña invadía mi cuerpo.

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El significado oculto en el chivo del Azazel

El Rambam escribe que en los tiempos del Bet Hamikdash, el chivo enviado al Azazel servía como expiación para todos nuestros pecados, los intencionales inclusive, y hasta por los pecados punibles con pena muerte. Para expiar por los pecados más graves, también era necesario el arrepentimiento, pero para los pecados no tan severos, alcanzaba el chivo expiatorio. Ningún otro sacrificio ofrendado en el Templo Sagrado tiene el poder de expiar por los pecados intencionales así como el chivo del Azazel.

¿Qué simboliza el envío del chivo que perdió el sorteo por el acantilado, hasta hacerlo pedazos? En realidad, ¿de dónde proviene el nombre “Azazel“? Si se trata de un nombre del Satán, como algunos comentaristas explican, ¿no existe, acaso, una prohibición de ofrendar un sacrificio al Satán? ¿Cómo puede esto purificarnos de nuestros pecados?

Allí parado, estas preguntas pasaban por mi mente. Como vemos de los ejemplos a continuación, los comentaristas de la Torá, tanto del pasado como del presente, ya hicieron alusión a estas preguntas. Por ejemplo, Rabí Shimshón Pincus zt”l hace hincapié en que no debemos entender erróneamente que el chivo actúa a modo de “presente” o “soborno” para el Satán (o instinto del mal). A este personaje, uno le extiende un dedo y él se lleva la mano entera. El concepto del Azazel es completamente diferente. De acuerdo al Zohar (Parashat Emor) y el Midrash (Toldot); el Azazel, el Satán y Esav están relacionados entre sí. El envío del chivo al Azazel se explica como una declaración de que el instinto del mal y la conducta de Esav son los que nos hicieron pecar. No queremos tener nada que ver con ellos. Los descendientes de Iacov poseemos una escala de valores completamente distinta y muchos de nuestros pecados no son sino resultado de nuestra asociación con Esav y su conducta. El Bet Haleví (Drush 3) escribe que simbólicamente estamos dándole a Esav un poco de nuestros méritos en Iom Kipur como pago por el uso y el beneficio obtenido de su mundo material (obsequiado a él por Itzjak), y Di-s convierte este pago en todas las riquezas y el poder que Esav recibe durante el año. Simbólicamente, estamos declarando que el mundo venidero tiene un valor supremo en nuestros ojos y que este mundo es sólo temporal. Esto solo ya expía por todos nuestros pecados.

Durante el año, a veces cometemos pecados que parecen ser un reflejo del verdadero “yo”, como si el pecado fuera innato o parte de nuestra naturaleza. ¡Este es un terrible error! Es como mirarse a un espejo con una enorme verruga dibujada en él, y decir: “No me gusta como me veo”. Si bien probablemente hayamos sido los causantes del problema, no somos nosotros el problema. Algunas personas se enloquecen hasta el punto de querer romper el espejo, lo cual, por supuesto, no ayuda absolutamente. Siempre estaremos pegados a lo que somos. Algunas personas prefieren moverse a otro espejo y ser felices de ver que la verruga desapareció. Empero, sin duda el mejor enfoque sería limpiar el espejo… Esto se lograba a través del chivo expiatorio y el poder especial de Iom Kipur. En este día, absteniéndonos de los asuntos mundanos y comportándonos como ángeles, tratamos de mostrarle a Di-s que en realidad esta es nuestra verdadera identidad y naturaleza durante todo el año.

La sangre del chivo es la más cercana en color al de la sangre humana. (Es por eso que cuando los hermanos de Iosef querían convencer a su padre de que el joven había sido asesinado por un animal, le mostraron la túnica de Iosef teñida en sangre de cabra.) Esto puede ayudarnos a entender el significado de la utilización de dos chivos idénticos en el avodá de Iom Kipur. A pesar de su similitud externa, los chivos van en dos direcciones completamente diferentes: uno es enviado al desierto del Azazel y el otro es sacrificado a Di-s en el altar del Templo Sagrado. Simbólicamente, estamos demostrando que también en nosotros es posible la distinción y separación. Si habremos de encaminar nuestros pensamientos y alinearnos plenamente con HaShem, entonces la parte pecaminosa de nuestra personalidad puede ser lanzada como si no formara parte de nosotros. Aun cuando aparentaba ser que las prioridades de Di-s no estaban primeras en nuestra lista, esto se debía a la influencia que Esav implantó en el mundo.

ריבון העולמים, גלוי וידוע לפניך שברצוננו לעשות רצונך, ומי מעכב? שאור שבעיסה ושעבוד מלכויות “¡Señor del mundo! Está claro delante de Ti que nuestra voluntad es hacer la Tuya y lo que nos imposibilita es la levadura del pan (el instinto del mal) y las (la influencia de las) demás naciones del mundo” (Tratado de Berajot 17a). Nuestra identidad natural y verdadera es “para Di-s”.

 

 

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